Reseña de "Érase una vez en Francia", de Fabien Nury y Sylvain Vallée

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  • Autor: Fabien Nury y Sylvain Vallée

El conocidísimo interrogante de ”¿el fin justifica los medios?” sobrevuela sobre cada una de las ilustraciones de esta novela gráfica. Es evidente que cualquiera diría que si este fin proporciona protección, comida y cobijo a nuestros seres queridos, se justificaría hasta un pacto con el mismísimo diablo. Pero es realmente difícil establecer un límite, una frontera entre la verdadera necesidad y la incipiente codicia.

Y es esta preocupante progresión, de lo ilegal pero moralmente aceptado a lo delictivo, lo que tan bien ilustran Fabien Nury y Sylvain Vallée.

La pretensión inicial de Joseph Jovanovici, un judío de origen rumano, al llegar a París, era sacar a su familia de una pobreza que parecía endémica en el pueblo judío en ese periodo confuso y difícil de entreguerras, pero sin resignarse a llevar una vida sacrificada en la que el trabajo le dejara exhausto al final de la jornada.

Con un estudiado doble juego y actuando fuera de la ley, consigue un estatus floreciente. Pacta con los alemanes en una época en la que cualquier contacto con los nazis estaba prohibido, mientras ayuda a sus compatriotas en la sombra. Y es aquí cuando toma una de las decisiones más críticas de su vida; una decisión que le perseguirá hasta sus últimos días y que el juez Legentil no dejará que nunca olvide.

Con una paleta de colores marrones, grises y negros, tan solo contrastados con el rojo de la sangre que se derrama en esta historia, el dibujante nos adentra en esta narración oscura, conmovedora y dramática, en la que el dolor, el miedo y la ambición serán el eje principal y en la que no podremos empatizar totalmente con su protagonista por las constantes traiciones a su raza, a su país de acogida, a su familia y a sí mismo.