Unas notas sobre "La mandrágora", de Jean Lorrain

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  • Autor: Jean Lorrain

“La agarró bruscamente y la metió debajo del manto. Su instinto le dictó que debía sustraerla a las miradas ajenas. De repente, la angustia se apoderó de ella al darse cuenta de una inmensa desgracia: mitad por vergüenza, mitad por temor, había mantenido bien apretado al animal contra su cuerpo y, cuando hubo pasado la comitiva, ya no estaba la rana debajo, sino una gran mancha de sangre que empapaba el forro del manto.”.

Sublime relato con una moraleja bien clara: la vergüenza y el orgullo nos hacen rehenes de nuestra mente, nos aprisionan el pecho, asfixiándonos hasta dejarnos sin resuello ni sentido, haciendo que el remordimiento nos aceche en las noches silenciosas y nos persiga en los días solitarios. Buscamos consuelo a nuestros pecados una vez perpetrados, pero el dolor nunca nos abandona. Acaba con nosotros, con nuestra entereza en vida.

Nouvelle cruel y estremecedora sobre el poco valor de las apariencias externas y la importancia de lo oculto en el interior, en el corazón y el alma. Menos belleza exterior y más pureza interior.

“- Así es como se expía el orgullo de una linaje. El cielo odia a los soberbios. El corazón de los grandes es cruel. La piedad florece en los humildes. La excesiva arrogancia da a luz monstruos. Pero la nieve es un dulce sudario.”.