Reseña de "Olalla", de Robert Louis Stevenson

Olalla
  • Autor: Robert Louis Stevenson
  • Puntuación: 4/5 ⭐️
Lo han vuelto a conseguir. Olalla se ha convertido nuevamente en un pequeño bocado de pasión donde el “quiero pero no debo” es la maldición de esta aislada familia española.

Después de ser herido en la batalla, el doctor aconseja al joven soldado escocés retirarse, para terminar su recuperación, a un caserío español regentado por una familia de aristócratas en decadencia. Esta familia, compuesta por una bellísima mujer y sus dos hijos, Felipe y Olalla, está rodeada por un halo de misterio que el paso de los años, las generaciones y la situación apartada del resto de la sociedad, no hacen más que acrecentarlo.

Eso sí, se le impone una condición a nuestro soldado: debido a esas rarezas, no debe tener contacto con nadie de la familia excepto con Felipe, que, a pesar de sus problemas para comunicarse, es el único que le da conversación en los largos días de hastío y soledad.

En los primeros días, el único interés de nuestro protagonista por la familia se verá reflejado en la obsesión por descubrir la historia de un simple cuadro; un cuadro que representa a la más hermosa mujer que haya conocido, llegando a soñar con ella y con ese linaje perdido. Hasta que conoce a Olalla y su mundo se trastoca...

Os habréis fijado que he contado prácticamente todo el argumento de esta pequeña novela, pero no os preocupéis, no es “spoiler”; es simplemente que lo esencial en la obra es la cantidad de emociones que transmite y ese ambiente oscuro y enigmático en el que está envuelta la familia, y muy especialmente, la vida de Olalla. Tan misterioso es que la trama da incluso un giro inesperado hacia lo sobrenatural, con esos gritos y accesos de locura de la propia madre, para hacernos ver que realmente a la bella e inteligente Olalla le ha tocado una vida y una situación muy injusta; haciéndola, más vulnerable a ojos de nuestro protagonista y, si cabe, aún más interesante.

Todo en el libro nos está preparando para el momento más esperado, ese encuentro entre el solitario soldado y Olalla. En ese primer acercamiento, el protagonista queda prendado, o, más bien, hipnotizado, por sus ojos, dejándolo sin palabras, innecesarias, si bien es cierto, ya que el autor ha sabido expresar a la perfección esa tensión en los pocos encuentros fortuitos y en las miradas cargadas de pasión y mil conversaciones pendientes.

Me han faltado, sin embargo, descripciones y alguna explicación. Me habría encantado saber más acerca de esa familia y de su estirpe maldita, pero admito que conocer lo justo me ha centrado más en la trama principal y ha acrecentado el lado sombrío de los protagonistas.