Reseña de "El acantilado de espejos", de Penélope Delgado

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  • Autor: Penélope Delgado
  • Puntuación: 4,5/5 ⭐️

Me va a ser muy difícil hacer esta reseña porque no sé si estará a la altura de esta pequeña pero intensa novela. Me ha provocado tal cantidad de sentimientos y emociones que no creo que sea capaz de expresarlos todos, pero voy a intentarlo y a realizarla desde el corazón.

Después del “fatídico día”, 27 de noviembre, Enay, nuestro protagonista, comienza un viaje hacia su infancia, en la que se mezclaban momentos tan buenos y placenteros como el mismísimo aprendizaje de la verdadera amistad, esa que aparece un día y dura por toda la eternidad; y momentos malos, donde la vileza del ser humano supera las barreras del amor y de la sangre. Es en esos momentos donde Enay daba forma y utilizaba las herramientas que le daban poder para sobrellevar la triste situación que atravesaba su familia.

Comienzo con lo que más me ha cautivado: la pluma de Penélope. A pesar de tratarse de una trama tan dura y lamentable como lo es el maltrato en el ámbito familiar, su descripción de las situaciones y de los sentimientos de los protagonistas es tan poética que no sientes ese desprecio que se merecería el agresor. Todos son víctimas de ellos mismos. La pobre madre de Enay, por no ser capaz de huir y por amar a su marido por encima de todo y de todas las consecuencias y circunstancias. El padre, por supuesto, por solo saber amar a través de esa personalidad tan detestable, sin aprender de sus errores después de cada recaída. Y Enay, un niño atrapado en ese círculo amor-odio, que siente compasión por su padre, por ese padre que le dio pocos días de alegría en su niñez, pero que aún así necesitaba.

Las situaciones más tristes de la historia son descritas con tanta dulzura y musicalidad que te invaden un sinfín de sentimientos y te provocan ganas meditar durante horas. Os dejo un fragmento que me emocionó: “la tristeza había invadido todo tanto que estaba casi convencido de que podría llover en mi habitación”. Y siguiendo con esta “sobredosis” de párrafos perfectos, os dejo esta frase que me pareció lo más tierno que leído en mi vida: “ su pelo negro, en cuyas ondulaciones me haría un columpio”. Cuánto amor y admiración rezuma esta simple frase, ¿verdad?.

En cuanto al argumento, que por desgracia ya todos conocemos, esta lacra social que nos acompaña desde que tenemos conciencia, destaco en la obra esa sensación que deja muy clara la autora, en la que las víctimas se hacen fuertes ante él, pero no valientes para poder enfrentarlo o, incluso, huir. Ella lo describe como hacerse “fuertes de coraza”, aguantando todo tipo de castigos y sufrimiento porque en tu cuerpo y tu mente se instala tal miedo que eres incapaz de ver otra salida. Y lo peor de todo es cómo ese miedo afecta a los pequeños de la familia. A Enay no solo le horrorizaban las vejaciones a la que estaba sometida su madre, ni perder la niñez preocupándose por estas, sino el hecho de poder convertirse en un ser tan despreciable como su padre.

Quizás si Penélope no me hubiera dado la oportunidad de conocer su libro, no lo habría leído ya que se sale mucho de mi “zona de confort”, por eso estoy tan contenta de que haya confiado en mí. Es un libro que me ha dejado huella y que recordaré por mucho tiempo.